Bruselas. Día 1


Me encanta viajar en octubre. Me he dado cuenta de que de un tiempo a esta parte he visitado muchos lugares en este mes.
Son muchas las ventajas que encuentro al viajar en esta época del año y muy pocos inconvenientes, así que intentaré seguir manteniendo en el tiempo estos viajes otoñales.
Una de las ventajas principales es el precio. Al estar fuera de temporada es más fácil encontrar ofertas. Otra ventaja es que hay mucha menos gente, lo cual facilita bastante las visitas a los lugares de interés y por último, otra de las ventajas es que no hace tanto calor como en verano, pero tampoco hace excesivo frío, aunque en algunas ocasiones puedes encontrarte con algo de lluvia… Lo peor, es que los días son más cortos y se hace de noche muy pronto, aún así, hay muchas ciudades que se vuelven más bellas al caer la noche.
Esta vez el destino elegido ha sido Bélgica, y aunque ha sido un destino casi de rebote, la experiencia ha sido  muy positiva.
Bruselas tiene dos aeropuertos. Al viajar con una compañía de bajo coste, nos dejó en el más alejado del centro de la ciudad, por lo que tuvimos que coger un autobús que nos dejo en la estación MIDI. Esta estación nos vino muy bien porque nuestro hotel estaba a 10 minutos, así que perfecto.
Tras hacer el check-in y dejar en el hotel las cosas que no íbamos a usar, nos dirigimos a la Grand Place, quizá el lugar más emblemático de Bruselas. Es espectacular sentir como los edificios que la componen te rodean por completo. Es un gran ejemplo del poder y la riqueza que tenían los mercaderes en aquella época.
En su origen era de madera, pero sufrió un brutal ataque y tuvieron que reconstruirla, esta vez de un material más resistente para que no pudieran derribarla más veces. Nos sorprendió la estructura tan desigual del ayuntamiento y los defectos que tiene. Aún así es espectacular entrar en esta plaza y contemplar su belleza.
Nos contaron un sinfín de curiosidades, pero una de las que más me sorprendió fue que en el sótano de uno de los edificios que componen esta plaza, se escribió el manifiesto comunista de Karl Marx a pesar de la prohibición que le impusieron de escribir sobre política.
Cuando terminamos la visita a la Grand Place nos dirigimos hacia el Meneken Pis, pasando por varios murales con ilustraciones de varios cómics, ya que Bélgica es considerada como la ciudad del cómic, albergando hasta un museo. Algunos de los más conocidos son Tintín, Los Pitufos o Lucky Luke…


Como la mayoría de la gente sabe, el Meneken Pis es el símbolo de la ciudad de Bruselas a pesar de su reducido tamaño. Representa la multiculturalidad y tolerancia de este lugar.


Hay infinidad de leyendas sobre este pequeño, pero quizá la que cobra más fuerza es la teoría de que un Rey de Bélgica perdió a su hijo. Hizo que toda la ciudad se paralizara y saliera a buscar a su único descendiente y heredero del trono. Pero nadie le encontraba, así que salió el mismo a buscar al niño. Recorrió las calles de Bruselas y en una ocasión vio a un pequeño de espaldas haciendo pis, se dio la vuelta y le dijo Hola Papa. Fue tal la felicidad de este rey que mandó construir esta figura, para recordar este momento. Pero como he comentado anteriormente, tan solo es una de las miles de leyendas que hay sobre el origen del Meneken Pis.
Luego nos dirigimos hacia el edificio de La Bolsa, punto de encuentro de los habitantes de Bruselas. La verdad es que es un edificio muy bonito, pero realmente está en desuso. Esporádicamente se celebra alguna exposición o en invierno ponen árboles de navidad, pero nada más…


Otro de los lugares que visitamos el primer día fue la Galería de la Reina o de Saint Hubert. Esta galería se hizo para que los nobles pudieran pasear sin mezclarse con la gente, pero con La peculiaridad de que estaba techada, así que si llovía no se mojaban. Antiguamente para acceder a esta galería había que pagar una entrada bastante elevada, así que esto hacia que hubiera una gran separación de clases.

Otra de las curiosidades de esta galería es que allí se encuentra el origen de unas chocolaterías más importantes de Bélgica. En principio era una farmacia, cuyo dueño bañaba los medicamentos en chocolate. Era tal la cantidad de gente que se acercaba que decidió cerrar la farmacia y crear unas de las chocolaterías más famosas de Bruselas.

Tras pasear por las galerías, nos dirigimos hacia la catedral de San Miguel y Santa Gúdula. Nada más llegar la imagen nos transportó a Notre Dame, ya que es muy parecida en estilo y arquitectura, de hecho se conoce como la pequeña Notre Dame, aunque se pueden distinguir varias diferencias, como por ejemplo el rosetón.


En esta catedral fue coronado Carlos I de España y V de Alemania y también se celebraron las bodas de los reyes de Bélgica, incluida la de la monarca española Fabiola con Balduino.

La entrada es gratuita, pero si queréis ver el tesoro habría que pagar 1€ y para visitar la cripta 2´50€. Nosotros entramos a la catedral, y a mi me impresionó mucho la calidad de las vidrieras.

A pocos metros de allí encontramos el palacio real, pero al igual que en España, los reyes no viven ahí. Nos sorprendió no ver ni un guardia real, ni un policía, pero tal y como nos comentaron, Bruselas es una ciudad muy tranquila y segura, por eso no necesitan seguridad extra.

Nos explicaron que cuando la bandera está ondeando, quiere decir que el rey se encuentra en Bruselas. La verdad es que un edificio muy bonito y merece la pena visitarlo. Nosotros no pudimos entrar, pero creo que hay varios momentos en el año que se pueden ver algunas de las salas.


Antes de comer, paramos en un punto de Mont des Arts donde pudimos disfrutar de una magnifica panorámica de Bruselas.

Paramos a comer en uno de los lugares que nos habían recomendado y probamos uno de los platos típico de Bruselas: La Metralleta. Se trata de un bocadillo de carne con verdura y patatas fritas acompañado de las salsas que más te gusten. Al igual que el chocolate y la cerveza, las patatas fritas son parte importante de la gastronomía de los belgas.


No queríamos irnos de Bruselas sin ver el Parlamento Europeo, así que después de visitar unas cuantas chocolaterías y gofrerias nos dirigimos hacia el barrio europeo donde vimos el Comisionado Europeo y el Parlamento. No son lugares espectaculares, pero si son curiosos de visitar.


Como se nos echó la noche encima, nos fuimos a buscar un sitio para cenar y probar algunas de las cervezas belgas. A nosotros la que más nos gustó fue la de cereza.


Y para terminar el día regresamos a la Grand Place, para verla iluminada, y esto fue lo que nos encontramos.img_44521

Y así fue como pusimos punto y final a nuestro primer día en Bruselas.

 

 

 

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2 respuestas a Bruselas. Día 1

  1. Alberto dijo:

    Jooooo y el resto de dias????? Quiero seguir leyendo y se te ha olvidado contar la curiosidad de la bandera belga q es en verical como esta colocada en el palacio real pero estamos acostumbrados a verla en horizontal por cuestiones de standards.

    • Tengo que ir poco a poco… seguramente se me hayan olvidado un montón de cosas, pero menos mal que tú te acuerdas. A ver cuando me puedo poner el día de Brujas, aunque creo que voy a necesitar tu colaboración

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